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| La imaginación suele correr por la libre, si la educación lo permite. Foto: BAER |
1. Educación del tiempo libre. Una buena parte del saber que acumulamos en nuestra vida, tiene que ver con lo que hacemos en ese tiempo que no hay la obligación de realizar una tarea en específico; las versiones adquiridas van de hacer nada a llevar a cabo formas terapéuticas de trabajos leves y distintos de nuestro modus vivendi. Habría que recordar nuestras formas de recreo en la primaria o los descansos en los niveles superiores, cuando optábamos por corretear en el patio o seguir un balón en las canchas o comer apaciblemente la torta que nuestra mamá nos había preparado para la ocasión; en los escasos tiempos libres del mundo laboral, es difícil pensar en invertirlos en actividades físicas, tanto por falta de espacios como por higiene, ya que las fuentes de empleo generalmente no cuentan con esas instalaciones.
2. Concepción del descanso. Quizá no sea tan tajante como dividir su expresión por género, puesto que habrá quien diga que puede descansar «haciendo adobes» o quien necesite de plano «morirse» al menos por un rato, independientemente de que se trate de hombre o mujer; hubo quien se tomó su tiempo en la contemplación de su entorno y encontró paz, otro se ocupo de aliviar los males ajenos y logró lo mismo. Quitar el cansancio (que podría ser una de las acepciones más ricas de descansar), puede lograrse también por medios químicos, sin que necesariamente me refiera al uso de drogas, sino a las reacciones de nuestro cuerpo a ciertos ejercicios o actividades que disparen el flujo de hormonas que eviten el estrés excesivo. Cualquiera que sea el concepto de descanso que tengamos, habría que optar por el que dé resultado.
3. El mito de la creatividad. No infiero que no exista, sino que es difícil de creer que sea objeto de estudio y, por tanto, enseñable; tampoco creo que haya una escala para medirla, por lo cual, las expresiones como «es más creativo que...» o «es muy creativo» se usan para resaltar la habilidad de una persona para solucionar problemas, pero si observamos la inversión de nuestros tiempos libres ¿qué resultados obtendríamos de ellos? La creatividad no es un don que surja de la nada, es en realidad, el uso particular que hacemos de las referencias que tenemos de nuestros entornos inmediatos, cambiando de órdenes o elementos que descubrimos, pueden mejorar el aspecto o la funcionalidad de personas o cosas con las cuales se tiene un contacto continuo, leve o intenso, pero que definitivamente nos hagan sentir bien.
4. La libre imaginación. Hay un pequeño problema con la concepción de libertad que expresamos para conducirnos, a veces apelamos a la totalidad absoluta y otras a la inefable relatividad, algo similar a lo que sucede con el uso de la imaginación cuando gozamos de un tiempo libre; por desgracia, nuestra era tecnologizada nos ha absorto en pequeñas pantallas impidiéndonos poner atención en el entorno, por lo que la libertad se restringe a lo que un montón de bits dispone. Los parajes, las personas y las situaciones se repiten constantemente pues están predeterminados y no hablo de video juegos solamente, los lenguajes hacen que los contenidos se semejen en la parte esencial basada en los tópicos anteriores. La imaginación tendrá los cotos que la educación propia le ponga, lo malo es que su desarrollo es opuesto. Salud.
Beto

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