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miércoles, 26 de marzo de 2025

Comodidad por sobre todo

Si trabajamos todo el día, es para poder
dormir bien en las noches. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- El haber participado en tres niveles de enseñanza me permitió, más que nada, medir tanto mis fuerzas como mis facultades para interpretar, codificar y decodificar la información que usaría en el aula, trabajo para el cual, por mi formación universitaria, estaba capacitado. Por así decirlo, mi carrera (sin que eso haya sido explicado en los folletos) era multiusos, nada del otro mundo pero sí brindaba algunas ventajas con respecto de las demás carreras. A pesar de las opiniones en contra, desde hace algún tiempo he pensado que las zonas de comodidad son buenas pues es lo que buscamos con todas las actividades que llevamos a cabo y lo que provoca que nos movamos, es precisamente cuando nos sentimos incómodos, así que cuando alguien trate de animarlos diciéndoles «sal de tu zona de confort», no le hagan caso.

O van a decirme que no escucharon esa oración cuando estaban en un curso de capacitación donde buscaban salir de una situación desesperante por lo que resulta contradictorio que los instructores sugirieran que estaban cómodos en las salas de sus casas. Tanto en los cursos de superación personal, desarrollo humano integral y los que siguen las enseñanzas de Og Mandino, nos encontramos frases que apuntan hacia una supuesta mejora de las condiciones de vida, pero que resultan ser todo lo contrario pues la inversión que hay que hacer en efectivo y en tiempo, no se ve retribuida en el bienestar prometido, al menos no para todos; por otra parte, ¿quién les habrá dicho que el hombre busca la comodidad para que, después de alcanzarla, la abandone y con ello ser feliz? ¡Ah! Es cierto, no hablan de felicidad, sino de ser eficientes. Soberbio.

Y claro que la comodidad tiene su lado oscuro, hay razón en parte cuando se nos dice que hay atrofia si nos acomodamos demasiado, menciono en parte porque tendríamos que hacer una diferencia entre estar cómodo y conforme y ser estático y conformista, lo cual no es lo mismo. El sedentarismo se ha vuelto en nuevo demonio al que debemos atacar para destacar nuestro interés por sobresalir y casi imponer nuestra visión de lo que debe ser el desarrollo personal; así sucede también en el aula, pues no falta el discente que exige una única solución a los problemas que plantea porque es la que conoce y está acostumbrado a ella, pero no hay que satanizarlos pues lo mismo sucede con los docentes quienes, a pesar de que deberían tener una mayor apertura dada su preparación, prefieren casarse con una forma didáctica para enseñar casi todo, no censurable pero sí aburrido.

Aun con lo anterior, la sentencia sobre salir de la zona de confort, suena contradictoria cuando que con el trabajo, lo que buscamos es alcanzar un estado de tranquilidad que por diversas causas, no hayamos logrado; el estar cómodos no implica necesariamente el estar pasivos o inertes, por lo general cuando estamos tranquilos es cuando surgen las mejores ideas. Es cierto, algunas de ellas, las más espectaculares, surgen en tiempos de crisis, pero eso es raro y en todo caso, ¿quién nos dijo que por la fuerza todos debemos ser súper creativos? ¿O que los triunfos deben ser medidos con posesiones? Es mucho más loable, en mi entender, el mantener una vida estable que el generarnos presión o estrés por alcanzar metas a las que los demás no pueden (o no les interesa) acceder, sin el convencimiento de haber obrado bien. Salud.

Beto

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