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| En ocasiones no sabemos qué cruz cargan los demás. Foto: BAER |
La ocurrencia me vino de noche (como casi siempre), mi posición de coordinador del tercer grado... ¡miento! De toda la preparatoria ya mencionada, me permitía darme cuenta de algunos detalles que influían en la formación de los alumnos, algunos contradictorios y otros suplementarios. Nada peligroso si tomamos en cuenta que a la mayoría se nos enseña poco más o menos a ser lo mismo, pero cuando nos damos cuenta de esos detalles, sólo cambiamos un poco el objeto de nuestra confianza, para algunos es un cambio de religión y para otros, algo más terrenal basado en la ciencia que, como dijo el periodista y escritor Mauricio José Schwarz, es un rasgo humano. El trabajo de ser un humano científico (en este caso todos) es buscar la explicación más coherente y convincente para todos.
La palabra apostolado, rara vez usada en la vida secular, es parte del vocabulario religioso para referirse a las actividades que realizan las congregaciones extra muros por ejemplo, el ir a evangelizar a comunidades apartadas, lo que la década de los noventa, me conflictuaba un poco. Según las características de cada una de las partes, su relación no podía ser más tersa, la temporalidad resultaba cómoda para todos y su estancia era más un pretexto para acallar conciencias; puede ser que suene duro y me disculpo si estoy equivocado, ya me corregirán. Mi primer pregunta siempre fue ¿por qué van a otro lugar si allí mismo, en León, había colonias muy necesitadas de ayuda, tanto material como espiritual? ¿Acaso era porque consideraban peligrosas esas zonas y aquellas no?
Si es eso, había razón, no eran entonces (menos ahora) tiempos para andar arriesgando niñas de ninguna manera, pero así como lograron un acuerdo de no intervención allá, bien pudieron conseguirlo en su municipio. Una de las razones para ir en lo material era que iba a ayudar al pueblo sojuzgado por un terrateniente, ayuda que nunca entendí dado que sólo iban por dos semanas y la construcción de los cuartos donde dormían corría a cargo de los pobladores así como la comida y, si me apuran un poco, también los materiales de trabajo complementarios. ¿Y qué decir de la parte evangelizadora? ¿Me dirán que una bola de adolescentes citadinos iban a enseñar las escrituras a un poblado más que evangelizado toda su vida, visitándolos sólo cada año? Yo creo que no. Salud.
Beto

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