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| ¿Se puede aprender a educar a través de un cuadro? Foto: BAER |
El programa de Sofía Álvarez me tomó ya en la adolescencia, pero eso me permitió apreciarlo de manera distinta; lo menciono porque mi gusto por los cuentos se mantiene como cuando niño, máxime cuando son producidos en video, ya que los cuadros poseen la característica de enfocarnos en un aspecto de la realidad y lo hacen importante. Claro está que no es lo mismo encuadrar algo académico que un programa de entretenimiento pero ya deberíamos haber encontrado la manera de hacer de las ciencias y las artes algo divertido dentro del aula, no diré que no ha habido intentos, pero fueron realizados generalmente por personas que quizás aprendieron los aspectos técnicos de la producción pero no sobre la adaptación de los contenidos al medio.
Fuera de la academia podemos encontrar experimentos educativos en formato de video como el canal de Angelito, dedicado a mostrar cómo se hacen algunos proyectos técnicos caseros, como aprovechar partea de máquinas o hasta desenmascarar posibles fraudes para obtener energía gratis. No posee didáctica alguna pero, una vez acostumbrándonos a verlo, resulta bastante ameno. Un ejemplo más teórico es el canal llamado El robot de Platón conducido por Aldo, dedicado a explicar temas de astronomía, historia, antropología y todo aquello que tenga que ver con el desarrollo de la humanidad; tampoco tiene una didáctica adaptada al video pero se basa en lo que sería una disertación magistral para exponer sus temas.
El origen sobre el cual debe asentarse el aprendizaje visual (o de imágenes) debería ser la pintura o el dibujo con lo cual se adquieren nociones de proporción, distribución, color, forma y expresión con lo que se adquiere lo necesario la fotografía como fenómeno informativo y al final, la fotografía en movimiento a la que se integra el sonido; entender el lenguaje cinematográfico o televisivo requiere de tiempo, no para convertirnos necesariamente en productores o creadores de contenido audiovisual sino para tener un conocimiento básico para saber utilizarlos como material didáctico, algo que impondría un ritmo más actualizado a la relación docente-discente dentro de un marco que se resigna a desaparecer. Salud.
Beto

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