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miércoles, 10 de enero de 2024

Sabio autodidacta

Aprender es bueno para la salud
a cualquier edad. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Hay una sentencia que, en lo particular, me gusta mucho que no sé quién la dijo pero que versa más o menos así: “si conoces a alguien por primera vez y vas a su casa, observa cómo está su biblioteca, así sabrás con quién tratas”; la calidad y la cantidad en este caso no están peleadas por lo que si hay más, mejor. Me explicaré en el caso de los malos libros (si es que los hay), la cantidad con ellos nos da más luz sobre lo que en realidad vale la pena leer y, claro está, no es factible que si descubrimos una mala lectura, sigamos comprando obras así. También abrimos nuestra mente para entender que para unos un libro puede ser bueno y para otros no, así que podemos afirmar que una lectura será buena en la medida en que nos sea significativa y la que no lo sea, lo será para alguien más.

Grandes lectores han colmado la historia de la humanidad, fueron descubridores, inventores, críticos o animadores de tendencias que ayudaron a que nuestra existencia fuera más llevadera; se les ha propuesto como maestros en los libros de texto y sólo hay una mención somera de las maneras con las cuales aprendieron, por supuesto, intuimos que lo hicieron leyendo. Así pues, es posible que pensemos que un autodidacta tiene en su haber el continuo de lo que conocemos como un nerd pero creo que no es exacto pues en lo poco que he observado, la mayoría manifiesta inquietudes por saber cómo hacer ciertas cosas de nuestro interés, lo que nos lleva a averiguar con aquellos experimentados ya sea en persona o de forma virtual, porque hay que aprovechar la ventaja tecnológica.

Todo está en el convencimiento, primero de que lo que nos interesa nos va a ser útil, segundo, que somos capaces de aprenderlo y tercero, que es pertinente aplicarlo en nuestra vida cotidiana; las averiguaciones son de muy diversas índoles, casi una por cada habitante de este planeta, puesto que son los detalles los que definen los métodos y las maneras de dar explicación a lo encontrado. El autodidacta se convierte en sabio no por la cantidad de conocimiento que acumule, ya sea en su mente o en documentos, sino en cómo llegue a manejarlo para explicar su entorno, pues sus respuestas a lo que suceda serán de utilidad para sí mismo y para otros desde el corto plazo. Es posible que, dependiendo del alcance de los medios de difusión que tenga a su disposición, su sabiduría se vuelva conocimiento.

La difusión de la sabiduría funciona igual que la búsqueda de empleo, para tener uno realmente bueno, además de una gran capacidad hay que tener buenos contactos; a veces no es necesario buscarlos, se crece con ellos en el lugar adecuado y no necesariamente estoy hablando de la acumulación masiva de dinero. A veces el asegurar un nivel de vida decente es suficiente. Independientemente de las formas de vida que tengamos, el seguir aprendiendo es necesario para poder adaptarnos a los cambios que está proponiendo este atolondrado mundo y como pensar en una nueva carrera, maestría o doctorado es prácticamente imposible por ahora, lo más factible es aprender a averiguar en donde esté la información que nos permita tal propósito, así que, a retomar los libros. Salud.

Beto

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