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miércoles, 23 de agosto de 2023

De ignorancias a ignorancias

Ignorar es una dualidad en la que interviene
la voluntad. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- No nacemos sabiendo, ni siquiera con una noción del conocimiento universal, mucho menos teniendo conciencia de la propia existencia, el hecho es que estamos aquí a veces sin saber para qué; la ignorancia, lo mencioné alguna vez, debe ser el motor para la averiguación y el ejercicio de la curiosidad. En sus dos significados hay una intención bien definida, la primera: no saber (que podría dar paso a no conocer como una tercera opción) donde la voluntad juega un papel disipador y la segunda: no hacer caso, que es totalmente voluntaria; en ambos casos se requiere de una guía, presencial o virtual que tendrá a su vez, un carácter de compañía perenne, pues cambiará de rostro o de forma, pero la base de nuestro ser productivo está en el descubrimiento.

Como ignorar no significa necesariamente pasividad, la curiosidad ocupa su lugar (posiblemente a un lado) para esgrimir su arma más efectiva: la pregunta. Puede ésta ser dirigida a alguien en específico, puede quedarse en el pensamiento o puede ser retórica, pero al fin y al cabo servirá para lo mismo, obtener una respuesta a nuestra entera satisfacción. Para que esto funcione, debe haber un detonante que puede ser eventual o permanente que es la aceptación de la propia ignorancia tal y como se acepta que algo se sabe; dicha aceptación, cuyo rasgo de modestia es buscado por los demás, no debe tratarse como un signo de debilidad pues al mismo tiempo de que todos ignoramos algo, debemos entender que no es el saber o el conocimiento lo que nos lleva a ser creativos, sino todo lo contrario.

Mientras el saber se propone como meta, la ignorancia nos mueve a la búsqueda de caminos hacia esa meta, las opciones para transitarlos y las herramientas teórico-prácticas que usaremos; ignorar puede ser la ausencia de saber (que no de conocimiento) pero decir “no sé” y quedarse estático no es ignorar, sino no querer saber. Por medio del juego vamos adquiriendo habilidades para desarrollar tareas, entre ellas la averiguación, prerrequisito para saber investigar. Volviendo a la aceptación de la propia ignorancia, en un grado extremo podría producir una pequeña angustia por imaginar todo lo que se produce en el mundo que nunca tendremos a la mano para saber de él o al menos conocerlo y a pesar de vivir en una sociedad hiper tecnologizada, la sobre información nos mantiene igual que cuando no la había.

La encrucijada nos lleva a la voluntad, la ignorancia por falta de información se cruza con la ignorancia por omisión, ignorar por no saber vs ignorar por evadirse o no querer hacer caso. El resultado podría ser el mismo pero no así la intención; no saber ha resultado en conflictos de dos o varias partes interesadas en un aspecto de su vida, la magnitud del problema se verá en la cantidad de gente afectada y el resultado después del enfrentamiento; nos hemos dado cuenta, a través de la historia que los asesinatos y genocidios, los robos y saqueos o la imposición de formas de vida se llevaron a cabo porque una parte ignoró los intereses y necesidades de la otra, pero no por un destino fatal, sino porque no se tomaron la molestia de averiguar. Salud.

Beto

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