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miércoles, 15 de marzo de 2023

Hacerse de una disciplina

Un calendario rige sin ser un tirano
necesariamente. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- No existen fórmulas que funcionen para todo el mundo y menos a la hora de escribir; los hábitos se hacen con la repetición, siendo indispensable para tal propósito el hacernos el tiempo para realizar actividades que nos hagan expertos en la materia. Para escribir no hay horarios rígidos, pero sí un registro riguroso de los avances que vayamos teniendo, esto es, condicionar a nuestro cerebro a continuar con la escritura para no permitirnos dejar huecos en la actividad diaria, algo que funciona para los que tenemos algún rasgo obsesivo-compulsivo, aunque seamos también algo dispersos o nos cueste trabajo el concentrarnos. En este punto sería prudente advertir que no se trata de esclavizarnos a la intención de escribir, cuando la inspiración no ayuda, es mejor hacer pausa.

Pero una pausa no se caracteriza por una larga duración, por el contrario, es sólo la oportunidad de darse un respiro con el fin de acomodar las ideas o de encontrar otras nuevas y para ello, nada es más útil que un calendario; la ventaja de contar el tiempo como lo hacemos es que nos permite dividir las tareas entre los divisores que más nos convengan, los más usados hasta ahora tienen que ver con los número 5 y 7 por hacer referencia a los días laborables y calendáricos, algo que venimos aprendiendo y enseñando socialmente desde la niñez. Sirve también para hacer la división “natural” entre el trabajo y el descanso, lo que nos permite a su vez, imponer un ritmo en nuestras actividades y, tratándose de escribir, facilita el ordenamiento de las ideas.

Fabricar o comprar un calendario no representa un problema mayor, lo que sí es importante es que sea lo más gráfico posible dado que hay que identificar las tareas a realizar de un solo golpe de vista; el uso de signos también es importante, puesto que ahorran el esfuerzo de describir cada acción planeada. Lo anterior es la razón primaria por la que no se sugiere una agenda, aunque de ninguna manera está prohibida si es que a ustedes les acomoda mejor. Cada tarea distinta en género a realizar, se puede identificar además por un color, siendo las más importantes las que lleven los más llamativos; otra cosa importante es tratar de no saturar el calendario con demasiada información, pues puede entorpecer el desarrollo de su escritura, es preferible tener a la mano más de un calendario.

La dispersión se caracteriza por el no lograr poner atención en una tarea por más de diez minutos (y ya me vi optimista), así que supongo que como yo, se verían beneficiados con tener que desarrollar más de un escrito a la vez o, si se trata de una novela, tener un plan fijo de capítulos e ir escribiéndolos de manera simultánea. Esto parece contradictorio, pero tiene su lógica; si no somos capaces de prestar atención por mucho tiempo en una tarea, es porque nos sobra energía pero nos interesa gastarla en cosas variadas, por lo tanto, la propuesta estriba en encontrar los temas que más nos apasionen o, al menos, los que creamos ser buenos y ordenarlos por gusto o por importancia, no de menos a mayor ni viceversa, sino poner en los extremos los menores y al centro los importantes. Salud.

Beto

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