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miércoles, 22 de febrero de 2023

Aprender a cierta edad

Escribir parece a veces el dictado de alguien más.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La sabiduría popular a veces no es tan sabia pues por el contrario al dicho de que “perro viejo no aprende truco nuevo”, el ser humano no deja de acumular conocimiento, menos de sí mismo; no es cuestión solamente de adaptación, hay que darle un contenido a cada etapa que se vive, lo cual es un trabajo intelectual de tiempo completo, al mismo nivel de convencimiento que de uso de facultades. Por fortuna van quedando atrás expresiones como “ya no estoy para esas cosas”, cualesquiera que éstas sean, más atrás, la resignación por no realizarlas a la misma velocidad de antaño, lo cual no le quita el valor a lo que hacemos aunque tampoco se lo aumenta, porque eso sería caer en condescendencias improductivas; el hecho es que no dejamos de aprender en ninguna etapa, lo que significa que sólo las técnicas para hacerlo cambian.

Los cursos académicos para adultos tienen la particularidad de que mantienen sus esquemas por largo tiempo sin importar mucho la edad de los discentes a atender; los grados de atención suelen contraponerse a las capacidades de retención conforme se avanza en edad, lo cual suele solventarse con la disciplina en las lecturas y el interés selectivo. Esto último parece redundante pero se trata de ubicar que mientras el abanico de posibilidades se restringe en algunos temas, se amplía en otros que antes quizá no aparecían en el espectro cotidiano. Asimismo el concepto de diversión así como el de diversificación, se acoplarán a los cambios que se experimenten en lo que se considera importante o urgente, lo cual traerá como consecuencia, un cambio de orden en la lista de valores que manejemos.

El tener qué contar involucra necesariamente la propia experiencia, el lugar donde ésta se origina y el tiempo que se invirtió para obtenerla en la forma de una época; en términos del taller, estaríamos hablando de líneas temporales en las que definiríamos el perfil de cada personaje al cual quisiéramos involucrar, tomando en cuenta características físicas y entorno en el que ha de desenvolverse. También tomemos en cuenta que, aunque no se trate de escritos literarios, las personas a las que hagamos referencia en nuestros escritos se transformarán en personajes debido a que la imagen que proyectemos de ellos, será producto de nuestra apreciación, es decir, una estructura o constructo de lo que hemos valorado como bueno o malo en su accionar cotidiano.

saber escribir sí es un proceso al que todos podemos acceder, a algunos se les facilitará más que a otros pero sólo es cuestión de tiempo para lograr apropiarnos de un segmento del idioma y hacer de esas palabras un estilo. Tampoco es necesario ni obligatorio convertirnos todos en escritores famosos, aunque lo mínimo a lo que debemos aspirar al escribir, es a saber apreciar el trabajo de otros escritores y convertirnos en buenos lectores. En la próxima entrega, comenzaremos a explorar la estructura básica de todo escrito, proponer cómo deben “verse” cada una de sus partes y qué resultado obtener según nuestras intenciones; espero que su curiosidad se haya despertado y se mantenga intacta para que en estos días encuentren su propio tema. Salud.

Beto

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