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miércoles, 6 de octubre de 2021

La opción de aprender

La adaptación de la mente para hacer
con el cuerpo lo necesario. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Los que tuvimos el privilegio de asistir a la escuela, recordaremos los días en que papá o mamá nos llevaban de la mano al recinto del saber, algunos reticentes y otros ilusionados, pero todos con alguna expectativa en mente; ya dentro del salón había que optar entre ver nuestra estadía como una imposición paterna o la oportunidad de medir nuestras capacidades de socialización, observación del entorno con fines de sobrevivencia y hasta de aprender. Por supuesto, a algunos les tomaría días entenderlo mientras que a los otros nos tomaría años; lo anterior lo baso en que muchos habremos escuchado una frase contundente que solía aparecer en los labios de nuestros progenitores cuando percibían que claudicaríamos en el objetivo de estudiar.

“Es tu única obligación” decían, dándonos a entender que ellos estaban al pendiente de que no nos distrajéramos con otras actividades, dentro del entendido de que a este mundo se viene a trabajar y el trabajo requiere de sufrimiento, puesto que cuando saliéramos, nos tendríamos que enfrentar con un sinfín de problemas a los cuales debíamos salir bien librados. Pero nunca escuchamos que la escuela podía ser divertida, pues se iba a estudiar, por ende estudiar era aburrido incluso, aburrirse en la escuela era el requisito para ganarse algún rato de diversión con algo que llamara nuestra atención, por ejemplo, algún deporte, un viaje o una salida a bailar cuando adolescente.

Como resultado, optamos por aprender no que no se nos impusiera desde afuera, menos de lo que tenía una imagen paterna, como los maestros o cualquier otra autoridad lo malo es que, a pesar de realizar actividades que nos gustaran, la imposición de las reglas nos llevaba a tratar de evadirlas; piensen en cualquier deporte que hayan practicado y las vedes que fingieron una falta para sacar provecho de la situación. En casos como el anterior, elegimos aprender con trucos, buscar vericuetos  con los cuales “ahorrarnos” esfuerzo sin tomar en cuanta que en realidad, ése es un camino más largo. Ahora bien, como aprender es un acto voluntario, abierta o veladamente,  elegimos el conocimiento que habrá de conformar nuestra memoria.

Entonces, la capacidad de aprender la tenemos desde muy temprana edad pero ¿qué tal la capacidad de discernir sobre qué es prudente o imprudente aprender? Los conceptos de bien y mal los adquirimos en casa de acuerdo a lo permisivos que seamos los adultos y los adaptamos a los cambios en la escala de valores adoptado conforme pasa el tiempo. Estos años se han caracterizado por el tratar de justificar con argumentos científicos todo lo que debería ser tema de disciplina, encontrando como culpables de desórdenes a las relaciones sociales, a los medios de información, a la naturaleza humana y hasta las hormonas, dando a las explicaciones cierto aire de determinismo casi divino. Así la hipocresía. Salud.

Beto

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