Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

A las órdenes de la RAE

Octavio, qué bueno que ya no viste esto.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Ni siquiera era necesario, pero ya que se metieron, deberían revisar otras cositas a las que sí aceptaron; la RAE no siempre ha gozado de mis simpatías pero el día de hoy debo aceptar que tomó en serio su trabajo de proteger el idioma que nos permite comunicarnos para así dejarnos de modas inútiles que nada aportan. Aclararé esto, se supone que una forma de expresión es una derivación de la lengua sin que se pretenda otra cosa que ser entendido por un grupo específico de personas que deseen identificarse con ella pero que, de ninguna manera, atente en contra de las estructuras básicas del idioma, al menos no cuando los cambios propuestos carecen de una utilidad lógica como sucede con la pretensión de usar palabras como “todes” que pareciera reflejar más una tara mental.

De antemano aclararé que si con esto ofendo a algunas susceptibilidades, no pienso disculparme; ya basta de defender tarugadas de una supuesta ideología que más bien es una retahíla de ocurrencias para ver si “pegan”, ya que su único sustento es el imponer cómo se sienten en un universo artificial donde reinan el desorden y la ambigüedad. Tratar de definirse por un caprichoso cambio de aspecto no propone nada útil, sólo es la renuncia a aceptar lo que se es, como aceptar barbarismos en nuestros lenguajes sin buscar un equivalente en el español por el simple hecho de que nos da flojera y, peor aún, creemos que eso nos da clase. Otro ejemplo sería la utilización de los equivalentes en inglés de los nombres propios, creyendo que al sujeto del cambio se le hace un favor.

Ya que como sociedad hemos decidido, en todas las etapas de este México libre, no defender ni cultivar los idiomas mesoamericanos, al menos tengamos más respeto por el idioma que usamos a diario para intercambiar ideas, negociar, enamorarnos y hasta insultarnos y no confundir el deterioro con la evolución. Sé que es inevitable que integremos palabras de otros idiomas -principalmente del inglés- por cuestiones de avance tecnológico, pero no creo que seamos incapaces de adaptar o inventar en perfecto español sus equivalentes; más que nada, la oportunidad se nos presenta cuando esas nuevas palabras están creadas mediante siglas, es decir, por la combinación sonora de las iniciales de otras palabras como LASER (Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation).

En sí misma, en general, la moda es una forma cómoda de creer ser auténticos, a veces sin entender que sólo se repite un comportamiento extendido por simple imitación; formas de vestir, uso de artefactos, lugares de esparcimiento y caló en diferentes momentos no nos hacen únicos, sino que nos insertan en un rebaño distinto al que nos encontrábamos, pero rebaño al fin, con reglas, formas de vestir y de comportarse y hasta con castigos. No existe un solo grupo que no tenga un esquema de reglas que deba cumplir cada uno de sus miembros, por lo que el fatuo intento de hacer parecer “inclusivos” ciertos vocablos en un idioma que ya lo es por esencia, no es otra cosa que una moda poco sustentable que francamente raya en lo ridículo. Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario