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| Los hábitos denotan lo que somos. Foto: BAER |
Es cierto, a algunos parece que no les reforzaron en la escuela lo que debieron aprender en casa, sin embargo, el trato cotidiano con las demás personas debía ser suficiente para entender que nuestras acciones se rigen no sólo par la estimación de las acciones y los espacios de los otros, sino también por el estar dispuestos a prestar algún servicio para que éstos logren sus cometidos. No necesariamente deben ser acciones heroicas, la ayuda más simple habla de las personas que somos o en las que estamos convirtiéndonos; por ejemplo, ayudar a una persona mayor a meter las bolsas de sus compras en el supermercado a la cajuela de su automóvil.
El ceder el asiento a una dama -en cinta o no- en el autobús, esperar a encontrar un bote de basura para depositar allí el objeto del que queremos deshacernos cuando caminamos por la calle, no obstaculizar los accesos sean éstos particulares o públicos como cocheras o banquetas o respetar los tiempos de los servicios públicos como el de la recolección de basura. Hay que tomar en cuenta que cualquier acción contraria a las enumeradas líneas arriba, se considera una agresión directa, es decir, no porque veamos botellas tiradas en la calle o permitir que el dueño de una mascota deje sus desechos al aire libre en una zona en la que no tenemos nuestro domicilio, quiere decir que no nos afecta, es todo lo contrario.
Si alguna vez te has preguntado el porqué te enfermas de una rara gripe, si no has estado en contacto con ningún contagiado, debes empezar a considerar la cantidad de materia fecal que está entrando por tu boca y tu nariz, al momento de que ésta se seca y sus partículas se desprenden en el aire. Lo mismo pasa con las bolsas de basura, los chicles pegados en paredes y árboles, todo se degrada hasta convertirse en polvo que viaja por el aire que respiramos. Por encima de todas las formas de contaminación está el ejemplo, bueno o malo, pues no hay nada más contagioso y en la forma en que te comportes, será la forma en que permitas que te traten. Salud.
Beto

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