![]() |
| Aprender a hablar, también implica aprender a escuchar. Foto: BAER |
En circunstancias normales, a un ser humano le toma entre ocho meses a un año y medio hacerse entender mediante palabras sonoras, lo que resulta natural puesto que nos comunicamos con los bebés con palabras, no con escritos ni con dibujos y, aunque éste experimenta casi simultáneamente con todos sus sentidos, es con el oído con el que podemos evidenciar el entendimiento con la consecuencia natural del habla. Pero hablar bien, desde la pronunciación, exige múltiples correcciones y repeticiones. Cada palabra que no cumple con el estándar sonoro por acentuación o falta de algún fonema, debe replicarse, incluso aunque tengamos una avanzada edad lo que supondría un basto conocimiento.
El orden lógico de exponer una oración, lo que en mis tiempos de primaria era vigilado por la sintaxis, requiere de un segundo nivel que sería la entonación. Cada región del planeta aporta diferentes formas de “cantar” sus lenguas, una manera básica de acercarse al sentido poético del habla que da un sabor especial a las imágenes que creamos con los sonidos que salen de nuestras bocas. Así, el proceso de aprender a hablar es continuo y de por vida, pue el nivel más alto al que deberíamos aspirar los simples mortales, es la elocuencia, valorada tanto en la antigua Grecia como en Roma por considerarla como el arma más poderosa de los gentiles.
Y no se trata de ser ceremonioso, sino de respetar el legado de mayor utilidad que nos permite ser totalmente sociales, porque no me negarán que una buena conversación siempre resulta atractiva o hasta medicinal; el sonido enamora más rápido que un texto, pues éste último necesariamente será enmarcado, aunque sea, por nuestra propia voz a la hora de leerlo, mentalmente o en alto. Lo grave o aguda que pueda sonar un monólogo estará supeditado al gusto del escucha, pero el uso inadecuado de las palabras siempre ira en detrimento del lenguaje, aunque se crea que se trata de un signo para identificar a un grupo, ¿está claro? ‘Ta güeno. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario