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Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

La postmodernidad áulica

El futuro parece promisorio, aunque todavía
no con maestros tan automatizados. Foto: BAER

A varios meses de distancia, la interrogante que revoloteaba en mi cabeza tomó forma, aunque no de la manera en que hubiera querido; la nota del lunes en el noticiario Panorama informativo sobre la iniciativa llevada a cabo por algunos padres de familia para contratar maestros en línea en busca de apoyo para sus hijos, vino a dar marco a mi pensamiento sobre lo que creo será la futura escuela virtual. La necesidad de certidumbre trajo consigo un destello de criticidad por los contenidos que tendrán que ver los niños en la programación televisiva emergente.

Desde la semana pasada sabemos que para el catorce del presente mes se estableció el arranque de las producciones con contenidos propios de la SEP, lo cual suena bien pero, ¿entonces para qué gastar recursos en transmisiones que no van a ser incluidas en la currícula? Por otro lado, el país no está alejado ni desconoce la educación virtual como para pensar que era urgente producir nuevos contenidos, si no, ¿qué pasó con lo hecho durante tantos años por la cadena Edusat, las telesecundarias y los videobachilleratos. ¿Acaso no son parte de un plan educativo?

Vuelvo al inicio, para un esquema del tipo “pérgola virtual”, sólo faltaría ubicar la figura de un maestro independiente con un aval institucional tipo consultor que estuviera en un catálogo donde especificara su especialidad y horarios de atención para que papás y alumnos pudieran consultarlo o tomar alguna clase en línea, por supuesto, él mismo fijaría el monto de sus honorarios, quizá pagando una cuota como derecho de piso a la institución que lo avalara. La competencia se establecería entre personas y no entre instituciones nada más, por evidenciar resultados más claramente.

Es decir, es más fácil evaluar el trabajo de un individuo que el de una institución entera; además de la materia a impartir, las futuras capacitaciones girarían en torno a distintos lenguajes principalmente de los medios de información, el uso del tiempo en los mismos y/o el aprovechamiento de los recursos de una forma más efectiva, en los que éstos y la materia sean uno solo. Insisto, las salas virtuales no son una moda actual, vienen usándose desde hace ya varios años, aunque sin desligarse de las aulas presenciales; la oportunidad está dada. Salud.

Beto

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