![]() |
| Yo pontificando en el desierto. Foto: Baer |
Están cacareando un huevo que alguien ya puso hace más de sesenta años en una zona geográfica y temporal en la que no era necesario amenazar a los niños para que mantuvieran un comportamiento adecuado en las aulas; ¿con la reforma educativa, se acabará la responsabilidad de los maestros de educar en valores a niños a los cuales les importa muy poco lo que respetamos los demás?
El juego será igual si el egreso del hogar seguirá siendo el mismo; si no hay un sentido crítico en las formas ni en los contenidos que se aprenden en casa, ¿cómo esperan que por decreto, un infante tenga la capacidad o el interés de cuestionar (no de joder) lo que se intenta que aprendan? Y ¿qué van a cuestionar? ¿Su papel en la vida? ¿Los contenidos de los programas? ¿Los libros?
Si en realidad van a "aprender a aprender", tanto autoridades educativas como maestros, deben estar considerando que los contenidos que se han utilizado hasta la fecha, no son los adecuados para crear individuos racionales, capaces de relacionar datos que los lleven a un aprendizaje significativo ya que, tanto los programas como los libros, sirven más para adoctrinar que para aprender.
Imagino que tampoco han considerado un riesgo latente: si en realidad se diera lo anterior, se producirían individuos impugnadores de las condiciones de vida existentes lo cual, resultaría en una contradicción puesto que, ¿qué sector dominante, en su sano juicio, da las herramientas necesarias a sus dominados para que éstos se pongan en su contra? Caso para la araña. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario