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| A veces la originalidad no significa ser creador sino también, difusor. Foto: Baer. |
Los escenarios se multiplican exponencialmente, dando paso a una variedad de visiones tan disímbolas como conciliables; dentro de todo ese extenso universo de posibles puntos de vista, encontramos que cada uno tiene formas también muy variadas de expresar lo que piensa y, aunque esas formas están ya establecidas, las combinaciones son infinitas.
Las críticas a las redes sociales -que inclusive yo he realizado- pueden tener todas las razones que quieran imaginarse, pero hay mucha bondad en lo que se refiere al acercamiento intelectual. No se necesita ser un erudito para plasmar lo que sentimos o lo que pensamos de una forma efectiva y con una dirección concreta. Todos tenemos la facultad de comunicarnos.
Se pensará en ocasiones que lo más provechoso sería publicar en ellas únicamente lo producido por cada uno de nosotros, pero también se requiere cierta habilidad para escoger, como una herramienta de divulgación, lo que se acomoda para momentos específicos de nuestra coexistencia, con los mismos riesgos que si se tratara de algo original y emanado de nuestro cerebro.
Eso sí, se debe estar consciente de la responsabilidad adquirida cunando se publica algo en las redes sociales, por muy benévola que parezca tal publicación, pues aunque los espacios creados en dichas redes tienen una finalidad específica, se está expuesto a visiones de la cotidianidad que no necesariamente están acordes con lo que nosotros pensamos. Publicando y diciendo salud.
Beto

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