Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Especialidad o multifuncionalidad

Adivina quién está haciendo varias
funciones y quién no.
Debe haber sido casual, pero me encontré con una serie de publicaciones que tratan sobre (qué novedad) las diferencias en las estructuras de pensamiento entre sexos. Antes de tomar partido sobre la veracidad de cada una de ellas, creo pertinente dar mi humilde punto de vista -mal de todo comunicólogo- al respecto; pienso que todo radica en un uso conceptual, más que en diferencias orgánicas.
Pensemos en el uso que damos a las palabras y nos daremos cuenta de que actuamos de las mismas formas, pero por caminos distintos. Mientras que las mujeres se vuelven con el paso del tiempo en seres "multifuncionales", los hombres nos "especializamos" en tareas específicas, pero en realidad lo que influye en la eficiencia de nuestro proceder, es cómo nos enseñaron a cada uno a realizarlas.
Por ejemplo, conducir; para un hombre implica entender el funcionamiento de las herramientas que moverán un automóvil, acostumbrarse a las dimensiones y sonidos de la unidad, saber para qué situaciones sirven cada uno de los implementos, conocer las reglas de circulación y de seguridad en los diferentes caminos y, lo más importante, poner toda nuestra atención en esa (una) tarea.
Para una mujer, conducir además de lo anterior, implica resolver todos los problemas que se le vayan presentando en el trayecto, repasar los pendientes que tuviera para el día, atender también a los flancos por si se encontrara a alguien conocida y poder saludarla, tener la atención de platicar son sus acompañantes para no parecer maleducada y, lo más importante, entender que puede hacer más de una tarea.
Y es ahí en donde se presenta todo el meollo; lo hombres no hemos entendido (y quienes nos enseñan tampoco) que también somos multifuncionales, pues englobamos conceptualmente varias tareas, en un único concepto. Si nos dijeran que conducir conlleva también a platicar, nuestro cerebro se esforzaría a meter esa actividad en el concepto. El problema está en encontrar al valiente que lo intente. Salud.
Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario