| ¿Es mejor la cercanía virtual? |
Ojalá todo se redujera a tomar clases y aprender; la gran cantidad de información que debemos consumir y discriminar nos plantea un panorama de inevitabilidad pasmosa, pareciera que todo lo que sale en cualquier medio es motivo de atención antes que solucionar nuestra falta de bases para ser capaces de entender en su exacta dimensión los mensajes que tenemos a nuestra disposición.
Para ello, contamos con una variedad de dispositivos que nos permiten estar en contacto con pensamientos (inclusive) ajenos a nuestras particulares formas de ver el mundo, pero que nos alejan de quienes tenemos cerca. Cada vez es más frecuente escuchar quejas de quienes no están de acuerdo con ser una segunda opción en contra de los teléfonos móviles, por ejemplo.
Ya debe haber varios casos de rupturas de relaciones por causas de esos aparatos,de los cuales he tenido conocimiento de algunos y es verdad que, aunque parezca lo contrario, es cierto que la competencia persona-teléfono es muy desigual. Pareciera que nacimos con una escala de valores donde es más importante una voz lejana que una presencia inmediata.
Quizá sea ésta la causa por la que la educación a distancia adquiere mayor presencia en nuestras sociedades, aunque las reglas sigan siendo dictadas desde una perspectiva aúlica, es decir, se sigue pensando en un salón de clases aunque las relaciones educativas sean por medios electrónicos. Crítica que se le hizo hace algunos lustros a las tele escuelas.
Lo cierto es que, salvo algunas raras excepciones, quienes nos hemos dedicado a la docencia, no estamos muy preparados que digamos, para la posible desaparición de la escuela como la conocemos. Deberíamos estar pensando ya en gremios cibernéticos avalados por instituciones que no necesariamente nos tuvieran atrapados entre muros y donde la oferta se mantuviera por el prestigio adquirido. Salud.
Beto
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