| Autodeterminación |
De cualquier lugar puede surgir un aprendizaje; cuando las instituciones no pueden asegurar ni las herramientas, ni los espacios, ni los contenidos adecuados, debemos procurarnos los satisfactores necesarios para cubrir nuestros requerimientos. El camino más fácil pueden aparecer en diferentes formas, desde la "simple" calle hasta los "complejos" medios de comunicación.
Hay entonces, quienes se enorgullecen de haber aprendido en la multimencionada y nunca bien ponderada "Universidad de la vida"; aprendieron a sobrevivir, a manejarse en situaciones extremas, a enfrentar los problemas sin menoscabo de esfuerzo. Sin embargo, esa honorable forma de aprendizaje, no nos prepara para obtener ni los suficientes, ni los adecuados filtros de información.
Saber discernir sobre qué es lo que nos es útil de lo que fluye en los diferentes medios a nuestro alcance; aunado lo anterior a la cantidad desmesurada de lo podemos consumir y al efecto de desinformación crónica por la misma causa, estamos en una realidad plagada de ignorancia e indolencia, es decir, no sabemos qué pasa en nuestro derredor ni nos importa.
Del peligro de la desinformación crónica ya han escrito muchos y muy sesudos expertos en la comunicación, pero ¿estaremos preparados para soportar una sociedad que reaccione por mero melatismo a la información que le llega? Porque tomarnos la molestia de averiguar de dónde viene lo que leemos, quiénes son los que lo emiten, qué efectos pudiera tener en nuestra vida común, es un sueño guajiro. Salud.
Beto.
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