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| La justicia se puede discutir desde el aula. Foto: BAER |
En el aula se pueden escuchar a menudo las tres palabras "no es justo", cuando las tareas son "demasiadas", sin ponernos a pensar el porqué, puesto que si lo hacemos, seguramente nos daremos cuenta de que lo son ahora porque dejamos pasar el tiempo y se acumularon, por lo que al llegar los días de entrega, no tenemos el tiempo de cumplir con "tanto".
También cuando al entregarse alguna calificación, percibimos que no obtuvimos lo que imaginamos. El número es menos a la expectativa por lo que "no es justo, si yo trabajé e hice lo que me dijo, entonces ya está bien", aunque dé la casualidad de que las consultas se acumulan ya cuando la fecha de entrega es inminente y durante el periodo lectivo no se preguntó en absoluto.
Tampoco tomamos en cuenta de que en ciertos trabajos, la tarea encomendada puede tener detalles que cambien conforme se cumplan con los pasos, lo que las hace vulnerables en el resultado, es decir, si no preguntamos sobre uno de esos pasos, puede ser que al consultar sobre otro se nos resuelva la duda del que esté en cuestión, pero el hueco anteiror afectará el trabajo final.
Ahora bien, en términos extrictamente de forma, ¿cómo se puede exigir justicia cuando no tenemos la capacidad mental suficiente para entender que debemos cumplir con un horario, que debemos ser puntuales, que nuestra obligación además de cumplir con los requisitos, es innovar, crear y proponer para un mejor desarrollo de nuestras habilidades. Fuera de eso, todo es mediocridad.
Beto.

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