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| Pintando un hombre a la medida. Foto: Baer |
¿Es en serio? Posiblemente haya alguien que sienta que sus clamores fueron escuchados; en este mar de conmemoraciones, sólo un día mundial del hombre faltaba como si no tuviéramos ya saturado el calendario de indicativos de que debemos poner atención a lo que hemos estado destruyendo irremediablemente, pero en fin.
Y no es que no lo merezcamos, pero creo que una conmemoración, para como nos encontramos en este tiempo, no hace más que ponernos un señalamiento para que sea fácilmente olvidable, como aquel muy lejano "día del árbol" que tenía hasta una canción transmitida y retransmitida por televisión, para beneplácito de algunos maestros de primaria.
Un día especial del hombre me hace pensar que de verdad era cierto que no nos tomamos en cuenta, que teníamos el espejismo de que nada nos hacía especiales y que debíamos luchar por ser tomados en cuenta. Abandonados sin ninguna esperanza de reivindicación para las tareas que realizamos cotidianamente, que somos víctimas de una minusvalidación autoinfringida.
Un día especial, para que justifiquemos el olvido en que hemos dejado el aprendizaje sobre cómo ser mejores personas, para que nos demos golpes de pecho por ser al fin una seña en el calendario -algo que hemos hecho con mujeres, niños, ancianos- la razón que buscábamos para explicarnos y autocompadecernos por no saber festejar la humanidad. Igual que yo en esta tierra... Salud.
Beto

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